La Fuerza del Grupo



La gente está descontenta. Todos hablan de hacer algo. Últimamente se oyen muchas voces que claman que es posible deshacerse del Estado hoy.


Existe la alternativa. Cada vez que leo a alguien decir algo parecido le escribo con nuestro proyecto. Algunos me retuitean, otros me marcan como favorito. Pero sólo un valiente mostró su adhesión, aunque sin datos de indentificación.


Pos supuesto, hay muchas razones claras. Nadie conoce a los fundadores, ni siquiera saben si existimos o somos una invención. Es posible que más adelante pidamos dinero y nos fuguemos. Puede que en pocos meses abandonemos el esfuerzo, o que tengamos tanto éxito que nos asesine la C.IA.


Todo son elucubraciones, pero motivos reales que sólo podremos resolver mediante el esfuerzo prolongado en el tiempo, constante y eficaz. Ante esas sospechas sólo podemos vencer con prestigio social. Darnos a conocer. A todos aquellos que piensen así les seguiremos esperando.


Hay algo más que puede afectar: la vergüenza. Apoyarnos supone jugarse una gran parte de prestigio social, especialmente si ocurre algo de lo descrito un par de párrafos más arriba. Supone dar la cara públicamente como oveja fuera del rebaño. Es un paso que da miedo.


No hace falta mucho para simpatizar con el proyecto de la Nación Sin Estado. Con sólo escribir un correo desde la página web te contaremos como simpatizante. Poco a poco esa red crecerá.


Después de un tiempo, todos los simpatizantes anónimos darán la cara. Confiarán en nosotros. Eso significará cambiar el sujeto a ellos, y que todo el grupo tome parte en la refundación de la sociedad.


Ese es el futuro, porque el Estado ha muerto y no podrá ocultarlo por mucho tiempo. La duda que queda es si será una muerte plácida o tendrá estertores violentos, dando coletazos pseudodictatodemocráticos intentando ahogar a lo que quede del pueblo.


Dar la espalda al Estado no es ejercer la violencia. Tampoco gritar y enemistarse. Sólo significa ser insumiso fiscal y usar un sistema alternativo al bancario: efectivo. En una situación así el Estado aguanta pocas semanas, cae sólo.


Si el Estado no tiene control de sus ciudadanos no puede sangrarles. El documento de identidad es una herramienta de control. Es la decisión de las personas renunciar a su uso y a su obtención y privar al Estado del recuento del rebaño.


Unirse al proyecto de Nación Sin Estado o dejar al Estado caer al volatilizar su sistema de divisa son algunas de las opciones de hoy. Tomar una decisión individual llena de pánico. Por eso tejer una red anarquista que se resista al control estatal es importante. Si luego son anarcocomunistas o anarcocapitalistas es indiferente, en tanto en cuanto la gente se asocie libremente en dar la espalda al Estado. Con respeto todos conviviremos. El libertarismo es integrador, no excluyente. Organízate. Pero sólo no se puede. Aunque este sea el sueño de muchos libertarios, o nos asociamos o no tendremos nada que conseguir. Muchos pensáis que es una táctica perroflauta, a lo mejor tenéis razón. No digo que salgamos a manifestarnos, digo que nos organicemos.


Te invitamos a nuestro proyecto: La Nación Sin Estado. Tenemos que elegir un territorio que poder tomar en base a la legislación, un sistema monetario que crear, una sociedad de ley privada que enseñar al mundo. Es nuestra manera de contribuir a la prosperidad y al avance. Si nos equivocamos, recordad nuestro error.


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