Un Estado Sin Territorio


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En la era de internet, el territorio asociado a un estado puede ser una idea anacrónica. Al fin y al cabo, desde el punto de vista del gobernado, el Estado es el que registra las interacciones entre personas y entre persona y Estado, regulando y actuando en caso necesario(o es al menos el caso ideal) En la época del papel y la desconexión, el Estado suplía las carencias del individuo, pudiendo presentarse quizás como elemento indispensable de coordinación, normalización o legislación. El territorio define el grupo sobre el que el Estado puede ejercer la violencia de manera legal.

En la era de Internet, la necesidad de Estado se diluye(si es que en algún momento existió). Los ciudadanos pueden agruparse por grupos heterogéneos de distinta localización geográfica para definir el marco legal que les obliga. Esto es una realidad física, no un delirio. En ese marco, ¿es necesario definir un territorio? La respuesta, liberadora, es no.

Sin embargo, la cuestión territorial puede ser una necesidad legal para comenzar un cambio social. Si se quiere crear una Nación Sin Estado sin necesidad de revolución, como simple ejercicio organizativo, debe encontrarse el resquicio legal para poder actuar como Nación de facto. El territorio otorga gran autonomía, ya sea por propiedad privada como por votación popular.

Un territorio permite la separación física entre ideologías. Es una posibilidad de dar ejemplo de que las cosas funcionan sin menoscabo del Estado en el que se enquiste, puesto que damos la espalda sin interferir en la convivencia de otras ideologías, que pueden convivir en otros espacios físicos, derivando en competencia organizativa: comunistas contra libertarios, por ejemplo, y que el ciudadano elija.

Permite el establecimiento de barreras legales y físicas. En un territorio, lo que ocurre dentro de la circunscripción puede ser tratado de manera reservada, impidiendo al Estado la intromisión en lo que está ocurriendo. De esta manera, los ciudadanos pueden pactar utilizar otras divisas, o incluso dinero, para sus relaciones interpersonales y con la administración de vecinos. También se pueden establecer normas para el comercio con otras circunscripciones.

Si los ciudadanos eligen otro dinero, eso tendrá un efecto sobre la manera de ahorrar y comprar, derivando en un nuevo sistema bancario, que puede competir en función de sus balances y principios.

Pueden eliminarse legislaciones inútiles, o incluso no hacer caso de las existentes, dando la circunscripción un lugar privado y seguro donde ejercer las libertades personales o de empresa.

La dispersión por el mundo complica todo esto a la par que atenaza el ciudadano bajo el yugo de tasas además de los impuestos personales. Un territorio da opciones muy interesantes a la hora de entender de otra manera la tributación a la Hacienda Estatal.

El establecimiento de territorios autónomos que eligieran su sistema de gobierno y compitieran entre si para conseguir ciudadanos es poco innovador, pero estuvo en el germen de la democracia directa. Permite a los ciudadanos organizarse por ideología, amistad o conveniencia. Ese es un buen ejemplo para dar al mundo, mostrar cómo es posible organizarse.

Todas estas cuestiones se deben responder para poder crear nuestra Nación Sin Estado. En el foro se puede discutir sobre la necesidad de un territorio o no. Pero también sobre si los primeros debemos formar parte del territorio, y la manera de gestionar a los ciudadanos que viven fuera(defensa de no tributación, moneda etc). Por gestionar me refiero a defender y resolver las inquietudes. Organízate.

#Actualidad #territorio

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